Facilita el control de malezas indeseadas al limitar su germinación. También permite lograr la estabilidad térmica de la tierra gracias a que posibilita una condición fresca en épocas estivales y cálidas en invierno. Disminuye notablemente los costos de mantenimiento del jardín. De los beneficios de esta cubierta se destaca el hecho de que no necesita de riego, protege al suelo de posibles inclemencias climáticas y reduce la pérdida de agua por evaporación, a la vez que mejora el aspecto de los jardines.
